

.gif)
Hakob Sadoyan
www.vegamediapress.es
Ha pasado bastante tiempo desde la fecha de la firma en Zurich de los acuerdos armenio-turcos y parecía que después de tranquilizar las pasiones, vamos a ser testigos de serios debates. Pero este asunto tan importante continua estando en un nivel de reacción únicamente emocional. La parte gubernamental llamó detritos a los opositores de los protocolos. Y los del campo de la oposición aconsejaron a los que estaban de acuerdo con dicho documento que se ahorcaran al árbol más cercano.
La actual indiferencia de la sociedad armenia es aparente y tiene por su puesto, sus explicaciones, pero no es el tema que quiero comentar ahora. Paralelo al intercambio de las opiniones que han hecho los políticos junto con los analistas, se empezó de repente a hablarse también sobre los lados positivos y negativos del acuerdo de Kars de 1921. Puso un punto a estas discusiones el presidente de nuestra República subrayando en su conocido discurso que Armenia muchas veces ha ratificado el mismo documento. No ha pasado mucho de la declaración de S. Sargsyan, E. Nalbandyan, el Ministro de Asuntos Exteriores, ha añadido que la parte armenia es la autora del texto de acuerdo. Estas dos declaraciones de los hombres del Estado han dado lugar a muchas preguntas, las que en la atmósfera tan emocional de la firma no podría fijarse o analizarse.
En realidad, los que más o menos tienen conocimientos de las relaciones internacionales, constatarán que los acuerdos multilaterales entre los estados tienen más valor y más importancia que los bilaterales. Y si de verdad el acuerdo de Kars todavía está en vigor, entonces según los puntos 17 y 18 del mismo, las partes acordes deben garantizar la comunicación inalterada entre sus países, tienen la obligación del mantenimiento y del desarrollo, del ferrocarril y del mantenimiento de los medios de comunicación en general. Además, ambas partes son responsables, para que no se crean cualquier tipo de obstáculos en la circulación de mercancías, así como hacer labor para el desarrollo del turismo.
Es decir, todos los problemas que se intentan solucionar con el medio de la firma de los protocolos armenio-turcos, se reflejan en el acuerdo de Kars y de allí provienen las preguntas.
1. Si Turquía no cumple con sus obligaciones (según los acuerdos de Kars) ¿qué garantías hay entonces de que cumplirá sus promesas? (acuerdos armenio-turcos.) ¿Cuáles son las actitudes que pueden asegurarnos realmente sobre las fuerzas capaces de hacer la influencia para que Turquía actúe sin compromisos?
2. ¿Por qué las autoridades armenias no cuentan el nivel del daño económico provocado por Turquía por no cumplir con sus obligaciones del acuerdo de Kars y por qué Armenia no acude al juzgado económico para exigir la recompensa por el daño sufrido?
En vez de esto, se ha preferido cuñar otro documento con el país que no sabe respetar sus deberes. Y como antes, esta vez tampoco tiene Armenia medios suficientes para que Turquía siente su responsabilidad para las aseguraciones que hace ante Armenia. En todos los casos el único factor al que hacen hoy referencia los del grupo de las autoridades actuales, son las declaraciones de las grandes potencias del mundo en las cuales se dice que ellos saludan el proceso de las relaciones armenio-turcas sin compromisos. Pero, que cómo se sabe solo con las declaraciones nunca se llena el estómago, además que... cualquiera de ellas puede cambiarse en cuanto se piensa que es necesario.
Desde entonces, cuando nuestros círculos oficiales dijeron y repitieron siempre que no ratificarían los acuerdos antes de Turquía, se creó la impresión que en primer lugar en Armenia tenían muchas dudas. Porque no contaron hasta el fin de los riesgos que pueden surgir y porque no existía una estrategia cultivada. A los representantes del partido gubernamental les gusta repetir una y mil veces la frase del Presidente. <<El balón está ahora en el campo de Turquía >> (a lo mejor de esta manera muestran su fidelidad a S. Sargsyan y a la política que él ejerce).
Me sorprende que estos hombres no saben muchas cosas como de la diplomacia, así mismo y de... deporte. En fin, el balón sí que está en el campo de Turquía, pero no dentro de su portería. Quiero recordar a estas personas que el fútbol no es el tenis, donde es obligatorio mandar la pelota al campo del rival. En el fútbol el equipo puede y tiene el derecho a jugar con el balón en su mitad del campo hasta el fin del partido.
http://www.vegamediapress.es/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=13794&Itemid=233